Cortes

No ignores un corte pequeño: la prevención cura más que la prisa.

Ante un corte, mantén la calma y limpia la zona para evitar infecciones. Lava con agua y jabón, detén la hemorragia presionando con una gasa limpia y protege la herida con un apósito.

Lávate las manos

Antes de tocar la herida, asegúrate de tener las manos limpias o usa guantes si es posible.

Detén el sangrado

Aplica una gasa esteril o paño limpio y presiona suavemente hasta que la hemorragia cese.

Limpia la herida

Usa agua y jabón neutro para eliminar suciedad. No uses alcohol, yodo ni productos irritantes.

Desinfecta la zona

Aplica un antiséptico suave o suero fisiológico para reducir el riesgo de infección.

Cubre la herida

Coloca una gasa estéril o un apósito adhesivo, sin apretar demasiado.

No retires objetos clavados

Si hay algo incrustado, no lo extraigas; inmoviliza la zona y acude al hospital.

Evita soplar sobre la herida

Podrías introducir bacterias y causar una infección.

Observa los signos de infección

Enrojecimiento, dolor, calor o pus indican necesidad de atención médica.

Permanece junto a la persona o acude al centro sanitario si es necesario

Acompáñala y ofrece tranquilidad hasta que llegue el personal sanitario.

Mantén la herida limpia y seca

Cambia el apósito cada día o cuando esté húmedo o sucio.