Exposición solar y altas temperaturas

La planificación es la mejor barrera frente al riesgo térmico

La exposición prolongada al sol o a temperaturas elevadas puede provocar deshidratación, agotamiento térmico o golpe de calor, con consecuencias graves para la salud laboral. Evaluar las condiciones ambientales, planificar las tareas en función del riesgo térmico, implementar medidas organizativas y técnicas, e informar y formar al personal sobre los procedimientos de actuación garantiza un entorno de trabajo seguro y sostenible ante el calor extremo.

Riesgo de estrés térmico

Temperaturas superiores a 25 °C combinadas con esfuerzo físico pueden causar calambres, agotamiento o golpe de calor.

Radiación solar y UV

La exposición prolongada sin protección incrementa el riesgo de quemaduras, enfermedades dermatológicas y daños oculares.

Planificación de tareas

Ajusta horarios para evitar las horas de mayor calor; reorganiza turnos para reducir la carga térmica.

Zonas de sombra

Habilita áreas protegidas (toldos, techos, lonas) para descansar y realizar trabajos prolongados.

Hidratación

Fomenta el consumo de agua con frecuencia.

Formación e información

Capacita a los trabajadores en la identificación de síntomas de golpe de calor, hidratación preventiva y protocolos de emergencia.

Protección solar y EPI

Exige el uso de crema de factor alto (SPF > 30), gafas con filtro UV, ropa ligera y transpirable, así como gorras o cascos con visera.

Supervisión y vigilancia

Designa personal responsable para el seguimiento de las condiciones termicas y la aplicación de medidas preventivas.