Hemorragias

No ignores un corte pequeño: la prevención cura más que la prisa.

Ante una hemorragia, mantener la calma y actuar con rapidez es esencial. Presiona la herida con una gasa o paño limpio para detener el sangrado. No retires el apósito si se empapa; coloca otro encima.

Protégete

Usa guantes si es posible o una barrera (bolsa, tela) para evitar contacto directo con la sangre.

Aplica presión directa sobre la herida

Usa una gasa o paño limpio y presiona firmemente con la mano.

No retires el apósito si se empapa

Coloca otro encima para mantener la presión constante.

Eleva la zona afectada

Si es posible, levanta el miembro herido por encima del nivel del corazón para reducir el flujo sanguíneo.

No hagas torniquetes, salvo en casos extremos.

Esta acción debe realizar por personal capacitado, solo deben aplicarse cuando la hemorragia es masiva y no se puede controlar de otro modo.

Evita mover innecesariamente a la persona

Manténla tranquila, tumbada y abrigada para prevenir el shock.

Controla los signos vitales

Vigila su respiración y pulso mientras esperas la ayuda médica.

Permanece junto a la persona o acude al centro sanitario si es necesario

Acompáñala y ofrece tranquilidad hasta que llegue el personal sanitario.