Vibraciones

Medir las vibraciones hoy evita lesiones mañana

La exposición prolongada a vibraciones, ya sean de cuerpo entero o mano-brazo, puede causar trastornos musculoesqueléticos, circulatorios o neurológicos. El responsable de prevención debe evaluar los niveles de exposición, implantar medidas técnicas y organizativas, y asegurar la formación, vigilancia y protección del personal expuesto para evitar daños irreversibles.

Evaluar y mide la exposición

Identifica las fuentes de vibración (vehículos, maquinaria, herramientas).

Clasificar el tipo de exposición

Diferencia entre vibraciones de cuerpo entero (vehículos, plataformas) y mano-brazo (herramientas eléctricas, neumáticas, etc.).

Aplicar medidas técnicas

Sustituye equipos antiguos, incorpora amortiguadores, suspensiones ergonómicas o mangos antivibratorios, y mejora el mantenimiento preventivo.

Adoptar medidas organizativas

Limita los tiempos de exposición, alterna tareas, programa pausas regulares y rota a los trabajadores entre distintos puestos.

Formar e informar al personal

Capacita sobre los riesgos, síntomas iniciales (entumecimiento, hormigueo, dolor articular) y las buenas prácticas de uso.

Seleccionar equipos adecuados

Prioriza maquinaria con menor nivel de vibración certificado por el fabricante (declaración CE).

Proporcionar equipos de protección individual

Facilita guantes antivibración homologados y ropa que aísle del frío (factor agravante).

Vigilancia de la salud

Implementa reconocimientos médicos específicos para detectar daños circulatorios o articulares en fases tempranas.

Registrar y revisar la exposición

Documenta mediciones, valores de acción y medidas correctoras adoptadas, actualizando el plan de prevención.

Fomentar la participación activa

Involucra a los trabajadores en la identificación de fuentes de vibración y en la propuesta de mejoras técnicas o ergonómicas.